Velas en el viento

Por Silvana Melo

(APe).- El crimen de Fernando es un crimen de poder. Matar a un chico paraguayo, amigo de quien derramó el vino sobre el poderoso es reafirmar el poder. Tanto como revalidar la propiedad de una mujer definitivamente con la muerte. Es demostrar la mayor extensión fálica en una escena pública. Es decir yo soy capaz, matarlo y limpiarse la sangre en el jean camino a casa. Es una ratificación de clase. Soy más hombre, más fuerte y te someto. El pie sobre la cabeza es sojuzgar pero también inmolar. Eran once de 20 y él era uno. De 19. No fue pelea. Fue masacre.