Transformarlo todo

El Club Vanulén lleva más de diez años de puertas abiertas, en la manzana 23 de la Villa 21-24, al sur de la ciudad. El último sur, el que ya no dá ni para la poesía, el cacho de ciudad que es como un perro al borde de la mesa, esperando que los sentados acaben su asado para ver si liga algún hueso. Bah, al menos eso es lo que muchos piensan. Vanulén significa “esperanza”, en una de las tantas lenguas que Occidente anotó de mala gana contra el margen de su hoja, en el rincón de los “dialectos”. Esas rebajas, esos abaratamientos, acaso tengan que ver con quiénes las usan, con quiénes se abrigan con esas palabras. Criterio hermano del que se usa para distinguir entre arte y artesanías, y entre artistas y artesanos. En los barrios del sur se conocen estas sangrías del lenguaje. El goteo tenaz de palabras e imágenes que nada tienen