Pandemia, Perón y Jauretche

Por Daniel Mojica

Uno de los hechos incontrastables que puso en evidencia el Covid-19 luego de estos meses en que la producción industrial mermó de manera considerable, es el restablecimiento de la capa de ozono.

Más allá de las diversas versiones acerca del origen de esta pandemia, lo cierto es que el planeta respira mejor. Este es un dato que debemos considerar. Hay muchas teorías girando alrededor de cómo cambiará el mapa geopolítico mundial cuando este virus sea sólo un mal recuerdo. Hay miradas más y menos románticas. Desde los que sostienen que esto traerá aparejado un cambio sustancial en las relaciones de poder mundial, con un debilitamiento del colonialismo mundial. Hasta los que sostienen lo contrario, que se afianzará la actual gobernanza mundial, incluso más salvajemente. Lo único cierto es que ningún cambio se produce sin la voluntad humana de provocarlo, y realizando las acciones necesarias para que suceda. Hay una nota muy interesante que realizó el periodista Eduardo Febbro, desde París el 3 de mayo pasado, para el diario Página/12. Allí entrevistó al sociólogo Michel Wieviorka donde expone su análisis y sostiene algunas certezas que voy a reproducir. Con algunas me permito disentir. El sociólogo sostiene que “...asistimos al quiebre ideológico del neo liberalismo...Estamos en una fase de descomposición de los sistemas políticos de antaño en todo el mundo. Las izquierdas y las derechas clásicas están, en todas partes, descalificadas y debilitadas...”. Al leer esta párrafo me vino a la mente una frase de don Arturo Jauretche, quien proponía “...Ver el mundo desde Argentina y no ver Argentina desde el mundo...”. Si miramos el mundo con sus categorías sólo hay derechas e izquierdas. Pero si seguimos al autor de “Los profetas del odio” y miramos el mundo desde Argentina, también existe el Peronismo. Que ya desde la segunda guerra propuso y sostuvo una tercera posición. Tercera posición que dió nacimiento al Movimiento de Países del Tercer Mundo. Que el centralismo europeo no tenga en cuenta al Justicialismo, como lo nominó Perón el 1° de mayo de 1948 para evitar personalismos. No quiere decir que no haya una mirada superadora de “los extremos