El papá de Paula

Por Carlos Del Frade

(APe).- En la ciudad de San Lorenzo, cabecera del departamento por donde pasa la mayor riqueza de la Argentina, hace ocho años que está desaparecida Paula Perassi. Tenía 34 años y ya era mamá de dos chiquitos. El principal imputado es un hombre que era muy amigo de la familia, Guillermo Strumia quien, en varias ocasiones, le dijo al padre de Paula, Alberto, que lo consideraba un segundo padre. La desaparición del cuerpo de Paula es una marca brutal para la democracia argentina.


En el lugar donde alguna vez San Martín inició el sueño de la Patria Grande, hoy hay una mafia capaz de mantener desaparecido el cuerpo de una mujer desde hace años.


El lunes 25 de marzo de 2019, el padre de Paula entró en el nuevo edificio de la Justicia Penal de Rosario, inaugurado en ocasión del juicio a la banda narco “Los Monos” con la ilusión que alguien le diga dónde fueron a parar los huesitos de su hija.

El relato de Alberto Perassi fue desgarrador.

Dijo que el juez Filocco, de la ciudad de San Lorenzo, lo quiso convencer que su hija era una prostituta que se había "calentado" y que ya volvería. "Le aviso al doctor Filocco que Paula todavía no volvió", sostuvo Alberto.

El jefe de policía de la Unidad Regional XVII atendió al padre de Paula después de un mes de la desaparición.

Algunos integrantes de la policía de San Lorenzo le plantaron pistas falsas mientras el principal imputado escuchaba todo por una radio policial.

A las pocas semanas de la desaparición de Paula, su papá pidió un equipo de sonido para salir por las calles de San Lorenzo preguntando si alguien sabía algo de su hija. Lo empezaron a tratar de viejo loco y a ella, de prostituta. Tiempo después le robaron el equipo de sonido.

-Si usted da la orden, lo llevo a Strumia hasta el río y después de varias veces que lo metamos en el agua, canta todo- le dijeron a Alberto Perassi. Èl se negó a semejante tortura. Nunca quiso otra cosa que no fuera justicia.

-¿Por qué dice que hubo encubrimiento policial? - le preguntó uno de los fiscales a Alberto Perassi.

-Porque la mujer de Strumia nos dijo que ya llevaba vendido cuatro camiones para pagarle a la policía - respondió el papá de Paula.

Los abogados de los principales policías imputados de encubrimiento son famosos en el fuero penal. Una notoriedad que cotiza en sus honorarios.

¿Quiénes pagarán esas sumas de dinero?.

Abogados de torturadores de la dictadura junto a representantes legales de narcos, algunos baleados por sus propios clientes, están defendiendo a los que parecen saber el destino del cuerpo de Paula.

Hay algo muy denso en esas relaciones.

Hay algo muy denso en el departamento San Lorenzo.

Y está allí, sintetizado en ese chaleco antibalas que debe llevar a todos lados el papá de Paula, Alberto Perassi.

Alberto tiene 70 años y sexto grado. "No tenían derecho a desaparecer a Paula por más que pensaran que ella era cualquier cosa. Estamos en democracia", dijo con la contundencia de la simpleza. Strumia, el principal acusado, lo miraba con una imperturbable cara de póker. Para aquellas personas que no estuvieron en el Centro de Justicia Penal de Rosario en la tarde de hoy.

El padre de una chica desaparecida el 18 de septiembre de 2011 entró con un chaleco antibalas.

35 años de democracia.

No sabe nada de su hija pero corre peligro de muerte.

Fuente: Testimonios recogidos por el autor de la nota en la audiencia celebrada el lunes 25 de marzo de 2019 en el segundo piso del Centro de Justicia Penal de la ciudad de Rosario.


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