Veganismo ¿Y liberación?

Por Daniel Mojica


“El señor Donald Watson ha manifestado que los veganos defienden la idea de que si queremos ser verdaderos libertadores de los animales entonces debemos renunciar absolutamente a nuestra tradicional y egoísta actitud de creer que tenemos derecho a utilizarlos para nuestras necesidades. Debemos satisfacer nuestras necesidades mediante formas que no impliquen usar a otros animales.” (Texto proveniente de un panfleto de la Vegan Society, 11º Congreso de la Unión Vegetariana Internacional -Año 1947)


¿Quién fue Donald Watson?

Nació en Mexbourgh, un pueblo minero de Yorkshire del Sur (Inglaterra) el 2 de septiembre de 1910, en una familia donde todos comían carne. Fundador de la Vegan Society e inventor de la palabra "vegano".


Cada tanto aparecen este tipo de agrupamientos con planteos sectoriales, dirigidos a porciones minoritarias de la sociedad, y que tienen la característica de no apoyarse o reivindicar ningún partido político reconocido.

¿De dónde surgen?


En algún pasado no muy lejano apareció con mucho ruido el grupo que se oponía a la matanza de animales para fabricar tapados y ropas con las pieles de estas criaturas. Incluso atacaban con pintura las prendas en cuestión. Tampoco se identificaron con ninguna agrupación política.

Así como surgieron se fueron evaporando sin pena ni gloria.


Ahora parece ser el turno de los veganos. Que según el principio de su fundador aspiran a ser “libertadores de los animales”.

Es llamativo que ninguno de estos brotes esporádicos de reivindicaciones, que pueden o no ser compartidas por sectores sociales más amplios; nunca sumen a sus reclamos, problemáticas que se originan en la histórica desigualdad social de las sociedades capitalistas.

Ahora en el ‘Veganismo’ por primera vez aparece una aspiración libertaria. Pero para los animales.


La primera reflexión que surge es que este grupo no es consciente que Argentina es un país colonizado en constante lucha por su liberación.

Un síntoma saludable en una Nación en estas condiciones es que su pueblo y su dirigencia asuman que están inmersos en un proceso que necesariamente debe desembocar en un proyecto nacional que asuma la responsabilidad de plantearse ese objetivo: liberarse de esa opresión colonial.


La segunda reflexión tiene que ver con el origen de esos minoritarios grupos que defienden planteos como los enunciados más arriba.

No es descabellado pensar que esas posturas son inoculadas por intereses que pretenden desviar las energías y expectativas de vivir en un país libre de toda dominación foránea. Intereses que se acomodan perfectamente con los grupos de poder que pretenden quedarse con las riquezas y recursos naturales de Argentina.

Entonces, en tanto y en cuanto mantengan entretenida a la población con iniciativas inocuas, o sea que no colisiones con sus verdaderos intereses, podrán continuar con sus planes coloniales.

En este contexto es pertinente introducir el recuerdo del movimiento que revolucionó en la década del ‘60 a la juventud de Estados Unidos, y que se proyectó a escala mundial: El Movimiento Hippie (https://vinilomusical.com/el-movimiento-hippie/ )


Vale la pena recordar algunas consignas de aquel histórico y malogrado movimiento juvenil: respeto al medio ambiente, detener la violencia que imperaba en el país, libertad sexual premarital, alto a la discriminación racial, derechos civiles e igualdad, vivir tranquilamente sin consumismo.

Salta a la vista la enorme contradicción de valores con el modo de vida que impuso el capitalismo luego de aniquilar a este movimiento.


¿Cómo terminó este movimiento que estaba en las antípodas del rumbo que tomó la nación del norte?

“...Desastre en Altamont en 1969, el fin de la época del amor y paz

El 6 de diciembre de 1969 en Altamont, finalizaba la época del amor y paz de la mano de un concierto gratuito de los Rolling Stones, donde un chico de color fue apuñalado.

Lo peor del incidente fue que ocurrió a cargo de los “Ángeles del infierno”, una banda de pandilleros que habían sido contratados como elementos de seguridad.

Ese concierto registró otras cuatro muertes posteriores a causa de los golpes, varios detenidos y alrededor de 2 mil jóvenes fueron tratados por sobredosis de drogas.

El fin del movimiento hippie se produjo por quienes solo adoptaron el libertinaje y no la cultura pacifista, que pugnaba por el medio ambiente, el respeto y la igualdad...” “Por las protestas de los habitantes de Woodstock por temor a los desastres, el concierto masivo al aire libre que duraría tres días, tuvo que ser cambiado de sede, aunque conservó el nombre de “Woodstock Art and Music Fair”. (https://vinilomusical.com/el-movimiento-hippie/ )


¿Es descabellado pensar que los “Ángeles del infierno” fueron contratados por representantes del sistema que estaba siendo cuestionado por aquel movimiento de jóvenes que se opuso a la Guerra de Vietnam, para que no sigan enviando jóvenes norteamericanos a la muerte?


¿Es descabellado pensar que allí pudo haber nacido el mayor negocio que es flagelo mundial, controlado por los mismos intereses que destruyeron aquel sueño de unos jóvenes que pusieron en jaque al sistema que los terminó destruyendo?


¿Es descabellado pensar que el método iniciado con aquellos “Ángeles del infierno” infiltrados en en movimiento juvenil, es un modelo utilizado por el imperialismo a lo largo y ancho del planeta donde pretende imponer “su democracia”?


¿A quién se le habrá ocurrido imponer el veganismo en estas tierras?



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