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Los giros de 360 grados en los discursos de derecha.

Un giro de 360 grados nos sitúa en el mismo lugar de partida, con la salvedad que nos deja una carga valorativa distinta, ese es el cambio específico, el mismo lugar, pero todo lo negativo se convierte en positivo y viceversa. En los últimos años, asistimos a una suerte de revisionismo histórico que intentan resignificar nuestro pasado reciente.


Gustavo Simpson: “La democracia sirve para elegir, no sirve para gobernar”


Este 11 de septiembre se cumplen 50 años de aquel golpe de estado que encabezo Augusto Pinochet en Chile, aquel año de 1973 y con la anuencia del gobierno norteamericano, liderado por Richard Nixon, se instauraba una dictadura cívico-militar que permanecía por 17 años en el poder. La caída del líder socialista Salvador Allende, daba paso a casi dos décadas que se caracterizaron por las persecuciones políticas, la censura, matanzas y violaciones a los derechos humanos.

En el 2023, parece que nada cambio en el país, ya que el congreso chileno se encuentra representado en su mayoría por el partido republicano que es “lo más de extrema derecha o fascista”, sostiene Gustavo Simpson, economista y comunicador social trasandino, quien explica la influencia que ostenta la derecha chilena en el congreso "es la que traba, aprueba o tira todas las leyes y posibles reformas constitucionales".



En Argentina, la derecha afina su discurso.


Hace unos pocos días presenciamos un acto en la legislatura porteña, la candidata a ocupar el cargo a la vicepresidencia en Argentina, Victoria Villarruel, quien enarbola la bandera de una suerte de “Memoria Completa”, según ella, el homenaje a las víctimas de la última dictadura militar en Argentina, solo se “hace para un bando” y no para el conjunto de la sociedad, que deberían incluir a aquellas víctimas inocentes que son silenciadas de manera sistemática por el Estado.

Victoria Villarruel habla e implora por un lugar para llorar a sus seres queridos, aquellos que murieron en manos de las organizaciones guerrilleras, a pesar que ella no tiene familiares, ni amigos, ni conocidos que hayan sido asesinados por estas organizaciones terroristas.

Victoria Villarruel, habla sobre la falta de condena a aquellos que pusieron bombas y mataron civiles, argumenta que desde el Estado se negó a los familiares el derecho a la verdad y a la justicia y tiene razón, porque si muere una persona, mujer o adolescente, se tiene que condenar a los culpables por el daño causado, lo que Victoria Villarruel no dice o justifica, es tal vez, que en esa lucha armada que libraron los militares contra los movimientos subversivos, entre esos 30.000 desaparecidos, entre aquellas torturadas, entre aquellas militantes o trabajadoras arrojadas vivas al mar, tal vez estaban los culpables de poner bombas y asesinar inocentes, eso no lo sabremos nunca, porque el terrorismo de Estado, impuesto por las fuerzas armadas, les negó un juicio justo, decidió desaparecer monjas, ocultar listas, desaparecer mujeres y a sus bebes.

La verdad completa de Villarruel, solo es un argumento en un discurso que pronto pasa a otra realidad, a negar el terrorismo de Estado, a negar los 30.000 desaparecidos, los secuestros, las vejaciones, el negacionismo de Villarruel también omite parte su pasado, hija del retirado Teniente Coronel Eduardo Villarruel, quien participo del Operativo Independencia en Tucumán y que fuera arrestado en 1987 por negarse a jurar defender la Constitución Nacional. Sobrina de Ernesto Guillermo Villarruel, quien fuese Jefe de la División II de Inteligencia del Regimiento de Infantería 3 de La Tablada, era oficial de Inteligencia y tenía oficina propia en el Centro Clandestino de Detención y Tortura “El Vesubio”. Su militancia en post de defender la cúpula de las tres fuerzas armadas, la llevo a formar en el año 2003 el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas, con el objetivo de reescribir la historia, bajo esta consigna y junto con otros jóvenes simpatizantes de la dictadura militar comenzaron a visitar a militares retirados con el propósito de buscar la libertad para los genocidas presos por crímenes de Lesa Humanidad.

Victoria Villarruel, no es hija de desaparecidos, ni amiga o familiar de alguna víctima de montoneros o de algún grupo subversivo, por el contrario, Victoria Villarruel es hija de militares que tuvieron participación activa en el Terrorismo de Estado, fue amiga de Videla y Etchecolatz, Victoria Villarruel, es parte del negacionismo histórico.



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