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Una “terapia de conversión” es cualquier esfuerzo sostenido en el tiempo que procure modificar la orientación sexual o la identidad de género de una persona.


Las personas con orientaciones sexuales homosexuales e identidades de género distintas a su sexo registrado sufren no solo la discriminación, sino también la violencia e incluso diversas formas de tortura. Entre estas prácticas, se encuentran las llamadas “terapias de conversión” que toman la forma de exorcismos, tratamientos psicológicos a la fuerza y hasta violaciones.

En la actualidad, 69 estados de todo el mundo tienen leyes que penalizan las relaciones homosexuales consentidas entre adultos. Esto significa que 2000 millones de personas viven en contextos discriminatorios, un tercio de la población mundial.

Como consecuencia de la criminalización, el experto constató, entre otras cosas, que "los jóvenes LGBT abandonan la escuela tres veces más que los no LGBT, o que las personas trans se infectan de VIH/SIDA 47 veces más que los hombres homosexuales, e incluso 76 veces más que la población general".

La razón de esta enorme brecha, señala Madrigal-Borloz, (experto independiente sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género) es que con demasiada frecuencia una persona transgénero enferma no acude a los servicios sanitarios "por miedo a ser ridiculizada" y a no recibir la atención que realmente necesita.

Estas terapias de conversión, se llevan a cabo en al menos 68 países, en todos los continentes. Son “muy frecuentes” en África y “bastante frecuentes” en América Latinay el Caribe y en Asia.

En los últimos años, se han tomado diversas medidas para acabar con esta práctica. En unos pocos países, como Ecuador y Malta, se consideran delito. En otros, como España y los Estados Unidos, se han introducido prohibiciones en el plano local. Los parlamentos de Canadá y Francia la prohibieron en 2021, tras medidas similares en Alemania y Albania, por ejemplo.

Sin embargo, el experto denuncia también algunos intentos "no solo de no prohibir las terapias de conversión, sino incluso de promoverlas por parte del Estado". Ghana, por ejemplo, está estudiando una ley que castigaría con cinco años de cárcel a cualquier persona sospechosa de ser LGBT+ y permitiría explícitamente la terapia de conversión.



Canal: eh!

Fuente: Noticias ONU

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