"Desde el Confinamiento". Capitulo 2: Pensar nuestro entorno natural

“Desde el confinamiento” nace como un podcast radial emitido por Radio con Aguante entre mayo y julio de 2020, con la intención de intercambiar opiniones, saberes y pareceres en tiempos de pandemia y donde nuestros cuerpos no pueden encontrarse.

Luego de 10 capítulos dimos por finalizada la experiencia radial que pronto se convirtió en intención y necesidad de volcar aquellas entrevistas a palabra escrita como memoria de un tiempo de confinamiento pensado desde diferentes disciplinas y desde la experiencia directa de sus protagonistas.


Por Facundo Sinatra Soukoyan



Pensar nuestro entorno natural:

Entrevista con Ignacio Fleurquin.


En el deseo de salir mejores de esta pandemia, tenemos la necesidad de pensar otros modelos de vida y agudizar los sentidos hacia la vivienda, el consumo, nuestro entorno natural y la manera de sostener esto en el tiempo.

El entorno reverdece y aparece con fuerza porque el confinamiento obliga al mundo industrial a detener su maquinaria de contaminación. Los hombres y mujeres contemplan el medio y repiensan sus practicas. ¿Algo de todo esto perdurará? En esta charla con Ignacio Fleurquin, paisajista-urbanista, buscaremos algunas respuestas y surgirán otros interrogantes.


-Lo primero que surge es la cuestión del paisaje y la naturaleza que aparecen de pronto. Las medusas en Venecia, ciervos en la Patagonia, mariposas gigantes en el balcón o en la terraza, y si bien es real, y nos muestra que la naturaleza está mucho mas aliviada del paso del ser humano, en algún momento vamos a tener que salir nuevamente y volver a interactuar en este planeta tierra con esta naturaleza y creo que la gran pregunta tiene que ver con saber si todo va a volver a hacer como antes de la pandemia o si quizás esto que está pasando nos deje algún reflejo, nos dejo alguna sensibilidad, y también me atrevo a preguntarte como esta situación muestra el agotamiento de un sistema de depredación...


-Es interesante poder charlar de esto ahora y tomémoslo como una especulación intelectual porque si yo diría que sé lo que va a suceder y como va a estar, les estaría mintiendo. Sí me parece que es interesante tomarnos unos minutos para repensar algunas cosas que están sucediendo, y en esto me gusta a mi pensar también en la historia, en entender como han sido las historias de otras pandemias, de otras enfermedades y como eso ha modificado algunas conductas sociales, de la comunidad, urbanas incluso. Yo creo que algo de esta pandemia nos vamos a llevar y creo que algo va a volver de lo que ya conocíamos, con lo cual me imagino que va a ser una mezcla entre esas dos cosas. Lo que si, para nosotros que somos seres que estamos mas atentos a esos temas, está claro y tenemos un deseo de que podamos salir mejores, mejorados, haber podido cambiar algo del sistema extractivista, perverso en el que estamos inmersos.

Podríamos volcarnos mucho tiempo atrás, incluso hasta cuando fue la revolución agrícola dentro de la especie, cuando la especie empezó a domesticar las primeras plantas para cultivarlas y se asentó en un lugar y a partir de eso empezó a transformar la naturaleza y empezó a crecer la población, esta revolución, que en realidad no se sabe si ciertos vegetales terminaron por domesticar a las personas y no las personas a esos cultivos. Pero en definitiva hubo un tema que se pasó por alto, que el otro día lo leía en una nota, en estos compilados que estuvieron circulando, en "Sopa de Wuhan" y en la parte 2, que es "La Fiebre", había una introducción de Maristella Svampa que me pareció interesante, que decía que en la pandemia, por lo menos el primer mes, nos habíamos olvidado de la crisis ambiental, que es una crisis económica, política en definitiva del sistema total, y nos habíamos estado conectando todo el tiempo con el miedo. Con el miedo de la guerra, con el miedo de la enfermedad, de la salud y que nos habíamos podido olvidar de que es lo que estábamos haciendo ¿cómo estaba hoy habitando todo este sistema el ecosistema natural? Y es cierto que también aparecieron estos dos visiones, las fotos de los delfines en Venecia o algunos otros animales caminando por ciudades, que creo que en gran parte es cierto, pero no significa que la naturaleza esté volviendo a reconquistar un lugar. Yo no podría hoy decir en términos científicos si es que está creciendo la población de un animal o no. Sí está claro que cuando el hombre se repliega, se encierra y deja un vacío, los animales que están latentes, toda la biodiversidad que está en las ciudades, en los pueblos, mismo en el campo, en los bordes de lo que son los cultivos agropecuarios, cuando uno se repliega, vuelve a tratar de avanzar sobre un territorio del que había sido despojado originalmente. Con lo cual, eso es lo que está sucediendo hoy en día.

Por ejemplo el otro día leía una nota de Christine Tompkins, que también mencionaba que es cierto que los mayores cambios ambientales se estuvieron viendo en lo que tiene que ver con la composición gaseosa de la atmósfera, y en esto hubieron algunos mapitas sobre Buenos Aires, sobre como fue el corrimiento de algunos gases en este tiempo, y sobre todo en la cuestión de los ríos también. Creo que esas fueron las dos variables que uno podría decir, sí hubo un cambio. Cuando uno deja un disturbio, deja de inyectarle al sistema la producción, las fabricas, un montón de elementos dejan de ir modificandolo, vuelve el sistema natural de alguna forma a regenerarse. Pero lo que me parece interesante es, los que podemos y tenemos esta posibilidad, aprovechar este momento para sensibilizar la mirada sobre algunas cosas.


-El otro día conversábamos justamente sobre la sensibilidad que se empieza a ganar inclusive estando en la ciudad, y la pregunta que nos hacíamos es si esta sensibilidad iba a quedar circunscripta a un momento histórico o si algo de esa sensibilidad nos va a hacer cambiar en nuestras conductas. La pregunta es muy sociológica, pero quizás a partir de tu trabajo te llegan diferentes inquietudes, propuestas o preguntas.


-Yo creo que es un poco eso, es cierto lo que decís. El hecho de las cosas que nos cuestionamos en este tiempo, casi en núcleos familiares, que es hoy la unidad que todos tenemos domestica, creo que es la posibilidad de transformarnos de ese lugar. No se como va a funcionar después en términos de sociedad, porque todos sabemos que la sociedad es muy heterogénea, hay gente que quizás no le modifique en nada y siga haciendo su vida y consumiendo de la misma manera, y hay otros que estamos abiertos al cambio, mas disponibles, mas sensibles a eso y estamos entendiendo y haciéndonos preguntas sobre como estamos viviendo, como nos movíamos, que estábamos consumiendo, como nos alimentábamos, de donde venían las cosas. Y los que tenemos un poquito de aire utópico enseguida prende mecha y decir esto me parece que es la puerta para poder hacer un cambio, para poder mejorar este sistema extractivista básicamente, porque desde la Revolución Industrial estamos viviendo en un sistema que es extractivista en términos de los recursos naturales, y ver de que manera lo podemos hoy cambiar en un nuevo escenario.


-Si bien es un pensamiento recurrente y hemos tenido varias charlas relacionadas a la posibilidad de buscar una vida mucho mas conectados con la naturaleza, sin embargo muchas personas gustan de vivir en ciudades, y en este sentido también se empieza a ver que se pueden pensar modelos de ciudades distintas, mas compactas, diferentes a las que estamos construyendo o por lo menos a las que estuvimos acostumbrados a construir hasta el día de hoy. ¿Nos podes contar un poco esto?


-Un poco las ultimas visiones, y voy a sacar la pandemia un segundo de lado, hasta la pandemia yo diría, la visión que estaba un poco acordada sobre como tenían que ser las ciudades a futuro, es que tenían que ser ciudades compactas y densas. Esto lo que significa es que, imaginemos una ciudad que pueda estar resuelta, confinada en un determinado limite y que no crezca indefinidamente en el territorio. Esto ponía en crisis un poco los modelos que habían sucedido, sobre todo los modelos norteamericanos de los 70’ de los 80’ y de los cuales a nosotros nos ha llegado muchos de ellos, en los 90’, en los 2000 sobre todo, que tiene que ver con todos los barrios periféricos a la ciudad, el suburbio como lo conocemos. En definitiva, se ponía en crisis el suburbio porque decían que el suburbio primero requería de una infraestructura que era el auto, y el auto implicaba todo un modelo del siglo XX de consumo y contaminación, el auto implicaba tener autopistas y todo lo que la autopista  generaba socialmente y ambientalmente y por otro lado los suburbios se montaban en esta idea de ciudad jardín, que en un momento también estuvo muy en boga. Lo que en definitiva hacían era ir destruyendo cada vez mas el ecosistema que estaba por fuera. Esto nosotros en Argentina lo vivimos en un modo salvaje con todas las urbanizaciones privadas, sobre todo en los humedales del cordón norte y todas las expansiones que siguen están hoy en la ciudad. Entonces de ese modelo suburbano del auto, del consumo y del petroleo, pasamos a uno en donde uno se pueda mover de otra manera, en donde tenga un negocio cerca de su casa que pueda ir caminando y pueda también ir al trabajo y no necesite de un medio de consumo masivo. Ese era el modelo que se denomina la ciudad compacta y densa. Pero de pronto, el virus, el covid hizo de vuelta a algunos preguntarse si esa compactación, si esa cercanía social de pronto hoy la veíamos como beneficiosa, y si era así, hasta que punto la podíamos medir. Y hay mucha gente que de vuelta empieza a soñar con el éxodo, el éxodo a unas comunidades por fuera  de la ciudad, el éxodo a algunos pueblos, hay de vuelta como un emerger a estas islas en el territorio como posibilidad de salir.


Hay un dato que a mi me pareció a nivel urbanístico interesante para analizar, esto que Alberto Fernández cuando empezó flexibilizar la pandemia hablaba de que ciertas ciudades de 500 mil habitantes hacia abajo que no habían tenido casos, podían seguir su vida normal. Y eso nos daba a pensar que en las ciudades de pronto ¿hay una nueva medición del tamaño que tengan que tener? No Buenos Aires con sus 16 millones de habitantes, pero si no habrá como unos modelos de ciudades medianas que serian hoy las que nos permitieran tener una vida que pueda ser caminable, recorrible y que no sea una megalópolis interminable. Esas eran creo parte de las disyuntivas que hoy se están dando: sociales, ambientales, urbanísticas, hacia donde vamos a disparar ahora, cuales son las opciones que tenemos.


-Trayendo algunos temas que veniamos conversando, estas nuevas preguntas que comienzan a surgir, inclusive el tema de la alimentación. En muchos diarios se dice "hace tu propia huerta" pero se dice como algo tirado de los pelos y que de la noche a la mañana te pones 5 cajones en la terraza y tenes zanahoria para 20 años, y esto no es tan simple, implica un cambio cultural, familiar, de cuidado y de saber como. Si bien esto de los medios es muy tirado de los pelos, la pregunta es si ves que existe o empieza a pensarse inclusive dentro de la ciudad, formas un poco mas autosustentables.


-Yo creo que esto de los medios es un poco una caricaturización de algo. Siempre están queriendo tirar un anzuelo pero que en definitiva no profundizan. A nosotros nos agarra en un momento incluso laboral que está bueno, porque venimos ensayando algunos modelos de villas agroecológicas o aldeas cultivables y empezamos también a estar en contacto con la UTT y ellos están trabajando mucho. Si bien el reclamo principal de ellos es la tierra, es el acceso a la tierra para poder producir bajo el modelo agroecológico, que es un modelo bastante complejo, que habla de la sanidad de la tierra, de la pacha, que habla también de un equilibrio social, de un equilibrio económico y demás, como modelo, ellos están buscando tierras fiscales cerca de las ciudades, como pueden ser antiguas vías de ferrocarriles o grandes predios que haya quedado tierra del estado para poder empezar a producir mas cerca de donde se consume en definitiva.



-El otro dia veia una charla de la Facultad de agronomía y surgía toda esta cuestión del traslado. Se media la cantidad de kilómetros que recorrían los alimentos para llegar a nuestra mesa, que aparte de la desproporción de kilómetros, tiene que ver también con gases emitidos, con petroleo consumido, con accidentes viales, genera una burbuja de un sistema que tiende a colisionar.


-Si, totalmente. Cuando uno puede pensar la ruta del queso, la ruta del alimento balanceado para un perro, un montón de alimentos de distinta índole, es una locura. A veces el mismo producto y la materia prima sale de Argentina, va a Brasil, vuelve a Córdoba y vuelve nuevamente a ser consumida en un barrio de la capital. Es delirante todos esos circuitos que, como dirían algunos permacultores, hasta destruyen también la cultura local, porque la industrialización de muchos alimentos hacen que el productor se desprenda de su propio producto. Un productor de queso por ahí va a comprar el queso al supermercado, es una cadena bastante perversa. Entonces creo que hoy se está trabajando un poco en esa linea, en pensar como puede ser un modelo que primero disminuya a los intermediarios y te llegue un alimento de mejor calidad que en definitiva ese alimento se convierte en tejido, es lo que vos comes y es lo que después se transforma en tu piel, en tu carne, en tu ser, en tu materia como individuo. Pero también tiene una búsqueda espiritual profunda creo. Tiene que ver con el tiempo, tiene que ver con cuanto necesitamos. Por ahí es una experiencia mas personal, pero a mi este tiempo me paso de decir "por ahí quizás no tengo que trabajar tanto", como que en este modelo medio de encierro uno consume lo esencial para la vida y hay otras cosas que decís "por ahí no necesitaba tanto". El auto por ahí no lo necesito tanto, tener un auto parado, ahí, podría tener un auto compartido con alguien y usarlo muy de vez en cuando o que haya un auto público que uno pueda usar y después dejarlo. Entonces creo que la agroecologia y en pensar en producir nuestros propios alimentos, si bien es cierto que no es solo tener una huerta en la casa, sino que para que uno pueda alimentarse autonomamente de eso tiene un montón de condicionantes y necesitaríamos un poco mas de superficie y requiere mucho esfuerzo, tiempo y conocimiento, me parece que empieza a darnos algunas pistas de por donde podríamos ir.


-Es importante traer siempre estos temas que muchas veces se le da un lugar bastante marginal, a lo que es la naturaleza, el medio ambiente, se lo tilda y se lo encasilla en un lugar de hipismo o de una utopía irrealizable, y yo creo que personas como vos, que vienen laburando hace muchos años en el tema así como creo que también que la irrupción de la UTT ponen en la mesa la sensibilidad, que en algún punto nuestros abuelos todavía guardan, esa sensibilidad de la fruta mas cercana, entonces algo de eso todavía queda dando vuelta.


-Me diste un pie lindo. Es cierto, uno cuando hablaba con nuestros abuelos algunos venían de Europa, algunos habían pasado por la guerra, por una situación extrema y ellos tenían cierto conocimiento en el manejo de esto, sabían como alimentarse, como producir, habían pasado hambre y creo que a nosotros por un tema generacional eso no nos había sucedido nunca. Pero esta bueno volver a pensar que es lo esencial, que es realmente lo importante y eso creo que tiene que ver por un lado con el medio ambiente en su espectro mas amplio, la naturaleza, lo que comemos, como nos relacionamos con eso, y por otro lado con la sociedad, con la comunidad, esta posibilidad de poder agruparnos, poder entender de que si hoy yo me junto con alguien podemos generar algo que solos no podríamos y empezamos como a generar un nuevo acuerdo social, una nueva cooperación, creo que de eso se trata me parece aprovechar esta pandemia de alguna forma.

(Entrevista realizada en mayo de 2020)


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