Bronstein: “La guerra en Ucrania nos coloca en una situación muy favorable de cara al futuro”

El director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad (CEEPYS) conversó telefónicamente con #Desmalezando y se explayó acerca de la reconfiguración de los vínculos comerciales y las consecuencias que el conflicto bélico podría generar a la Argentina. Habló también de las obras que será necesario implementar, para que nuestro país pueda asumir el desafío de posicionarse como exportador de gas, y se refirió a las controversias que surgen con los grupos ambientalistas.


La guerra de Ucrania hizo que se disparara el precio de los commodities energéticos. En el corto plazo, sobre todo pensando en el año próximo, esto puede traernos dificultades. Pero se abre una situación muy favorable para el futuro, considerando que Europa es una gran importadora de energía, gas y petróleo, y que intentará destetarse del gas ruso. Ya está buscando nuevas fuentes de abastecimiento. No será inmediato, pero Argentina puede convertirse en exportador de gas, y tendrá mercados que hasta aquí no eran accesibles. Se nos abre una gran posibilidad y hay que aprovecharla. Ya se está empezando a hacer”. Agrega el ingeniero que también existe la oportunidad de nuevas exportaciones regionales, por ejemplo, a Brasil, y que esta perspectiva también implica buenas condiciones de futuro.


Víctor explica que el hecho de ampliar las exportaciones de gas conlleva aumentar la capacidad productiva y tecnológica, y que eso requiere nuevas inversiones: “El gasoducto que se está construyendo para traer el gas desde Vaca Muerta hasta el Atlántico aumentará considerablemente la capacidad del país. Cuando culminen las obras, se podrán transportar 40 millones de metros cúbicos por día”. Rescata la presencia y la actividad de los grupos ambientalistas, porque dice que eso mejora la práctica industrial: “Es preciso dar esa discusión, pero debemos comprender que nuestra civilización todavía depende mayoritariamente de los combustibles fósiles. Cuando fue la Cumbre de Río, en 1992, el 87% de la energía a nivel global era abastecida por estos combustibles. Hoy, 30 años después, esa cifra se redujo al 83%, o sea, muy poco. No es real que de un día para otro pueda darse una transición energética. Reemplazar la calidad del petróleo y el gas es difícil, al menos viviendo como vivimos. En todo caso, habría que proponerse vivir en otro tipo de sociedades”.


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